El “número de Dunbar” representa el máximo número de relaciones sociales estables que podemos mantener. Es curioso pensar que hay un límite en el número de personas que podemos conocer –manteniendo una relación con ellas y sabiendo la relación entre esas personas a la vez. Es curioso porque resulta bastante fácil, y obvio, ver los límites físicos que tenemos (de tamaño, de velocidad, de resistencia, …), pero no es tan claro ver nuestros límites intelectuales.
Cuando alguien diseña un edificio o una silla, tiene esos límites o esas características en cuenta, y uno acaba teniendo edificios con plantas de unos 3 metros de altura, y sillas donde nos podemos sentar (excepto si el diseñador ha tenido demasiadas otras cosas en cuenta).

En Facebook o en otras redes sociales podemos estar conectados con medio mundo. Sin embargo, solo somos capaces de mantener en nuestra cabeza un cierto numero de ellas. El número de Dunbar se estima alrededor de 150. La capacidad tecnológica para comunicarnos eveoluciona mucho más rápido que nuestra capacidad intelectual para mantener relaciones. Por lo visto la unidad básica de los ejércitos desde las centurias romanas hasta las compañías actuales ha mantenido el mismo tamaño, de alrededor de 100 personas…
(Apreciese que no dejamos de ser burros a pesar de que pase el tiempo)
El que exista un sentimiento de “information overload” cuando uno navega por internet o forma parte de una red social parece que es un problema de no saber adaptar la tecnología a nuestras capacidades. Con el tiempo supongo que las soluciones que saldrán adelante serán aquellas que mejor se adapten a nuestra capacidad para asimilar y procesar información.
Relacionado con esto, en el libro Connected, los autores hablan sobre las características de las redes sociales humanas y de la estructura que forman, que va más allá de los individuos que las componemos. Teniendo en cuenta el número de Dunbar se puede representar como un grafo nuestras relaciones sociales, y las relaciones de nuestras relaciones.
Representando de esta manera una red social uno puede ver gráficamente como ideas o incluso tendencias se pueden propagar a través de este grafo, y como en muy pocos pasos una idea (o un chiste) puede se puede difundir exponencialmente. El saber definir las características de esas ideas que se propagan supongo que es lo pagan los plazos de las hipotecas de la gente que se dedica a la publicidad.


En muchos sitios los alimentos (y en Estados Unidos ahora parece que pronto hasta la comida de los restaurantes), viene acompañada de la Información nutricional. La etiqueta que aparece aquí al lado parece que no es de un alimento demasiado saludable con sus magníficas 490 calorías de grasa, pero, ¿creemos de verdad que podemos capturar los efectos de la comida en una tabla de 30 números?
Ministro de Exteriores de Irán – “Bueno, pues resulta que mirando nuestra producción industrial actual y nuestra población patatín patatán, resulta que tenemos un déficit de energía de unos cuantos megawatios, y nuestros planes son construir 10 centrales nucleares que nos permitirán ser independientes en energía.”
Las tardes de los domingos son peligrosas. Uno intenta hacer cualquier cosa con tal de sacarse de la cabeza la idea de que mañana es lunes de nuevo. En una de estas cruzadas para hacer cosas fundamentalmente de poco provecho, he puesto la televisión y me he encontrado, de sopetón con un programa donde tenían a tres afables jubilados contando como la crisis del 73 fue mala pero, como el presentador se ha encargado de señalar “también de aquella salimos. Tampoco hay que tener tanta mieditis”. Tendríamos que dar gracias, en definitiva por estar en crisis.
Si uno, ignorando todos los signos que indican la incapacidad para el manejo de cualquier instrumento, musical o no musical, decide ponerse a aprender a tocar la batería o percusión, tiene varias opciones en Seattle: