Hoy, casi sin quererlo, después de estar en pijama tres días, creo que ha sido la primera vez que he visto un concierto de música clásica: la novena sinfonía de Dvorak, “Del nuevo mundo“. Ya iba siendo hora. Estando en Seattle y viendo Fraisier, supongo que tendría que haber ido hace ya un buen rato. Para variar he llegado tarde, y parece que eso no se lo toman muy bien en las salas de conciertos.
Creo que también es la primera vez que he estado en un sitio con tanta gente con traje sin estar casándose nadie. Sin embargo, a falta de barra libre, la concurrencia (con algunas excepciones) estaba fundamentalmente preocupada en no tropezar con los escalones mientras conseguían mantener la nariz como el punto más alto de todo el cuerpo.
El concierto ha estado muy bien. Una gran cosa es la música. Es una auténtica pena que sea tan burro (con ésta como con tantas otras cosas). Me había puesto a pensar que si alguien no saliera de, por ejemplo, Barbastro, quizás nunca podría tener la oportunidad de ver una orquesta sinfónica. Creo sin embargo que estoy equivocado (reafirmando así mi singularidad como burro, que lo soy porque quiero). Pero, aun así, lo que sería de verdad una lástima sería el perderse la multitud de narices levantadas.
PS Si alguien por casualidad ve la sinfonía con los enlaces de arriba, que no me diga que no podrían hacer un mejor trabajo moviendo los hilos del pobre Karajan. Con Franco lo hacían mucho mejor.
Justo hoy hace dos años empezé a trabajar en el imperio del mal. Ni me había dado cuenta. Es increíble como pasa el tiempo.
Since we have to do some testing on Macs, we just got some of them in the office this week. Shiny brand new 13” MacBooks. First time using a Mac, it feels nice to be able to play with it. (Shame on me for wasting my time writing down this kind of useless, pseudo-geeky stuff)