El estado de la nación

Presentación de las actas:

  • Este finde vuelo a Chicago. Tercera vez desde Septiembre. El tiempo pasa demasiado rápido, sobre todo cuando uno está a gusto, y da pena no poder hacer todas las cosas que uno querría. Vuelo el viernes al mediodía (me perdí la fiesta por haber terminado Vista), y regreso el lunes por la mañana. Muy contento de haber podido pasar el fin de semana allí. Los compañeros de allí se van separando poco a poco.
  • Parece que esta semana que viene voy para India. Todavía no sé ni a donde voy. A ver si sí que regreso vivo.
  • Fer ha empezado a trabajar en Jaca, un par de meses como grupier (o como se escriba) en un hotel de Jaca. Mi madre me ha contado consternada como un viejo loco alquilaba su habitación en una casa rural por diez mil pesetas al día (12.000 los fines de semana).  Al final, pensión completa en Jaca por 5.000. Tá muy bien. Por lo visto el contrato es de dos meses.
  • Jesús ha vendido su casa, pero tampoco parecía muy aliviado. Esta vida es un estrés.
  • Me he comprado un piano. De aquí a la filarmónica de Viena. Voy a tener que ir planificando las navidades para ir a tocar el 1 allí. Qué rollo.
  • En el trabajo, empezamos WebIO… La verdad que mola empezar un proyecto nuevo. Veremos como viene. De momento, planes, planes, planes…

En otro orden de cosas, el fin de semana anterior fue medio curioso: el viernes me paso 5 horas en el jacuzzi de Elvis y Venkat, y acabo yendome a casa a las 8 de la mañana. A las 10 en pie para ir a jugar a paintball, con la espalda escaldada y picandome un huevo. Solo hago que recibir bolazos por todas partes -especialmente en el culo, que además ni veo por donde me vienen. Llueve a cántaros. Regreso a Redmond, y de allí para SeaCompression, la decompression burning man party de Seattle. Un triunfo de fiesta, la verdad. Piscina de bolas de colores (no estaba fácil bucear, eso sí). La gente muy maja, y de allí, bueno, a mi decompression particular el domingo. Tras desayunar huevos con chorizo en Greenlake (o por ahí), a intentar hacer algo productivo. Recupero mi coche por la tarde en casa de Elvis, que a todo esto habia encontrado una rata muerta en la pared del baño el viernes por la noche. La historia de la rata es muy buena. Merece que la cuente algún día.

Para acabar, una historia que me contó mi compañero, el chino simpático Shao. Contaba que se encontró a su amigo y le decía…

– Pues el otlo día me complé un coche.
– ¿Ah sí?
– Sí, mila, es ese de ahí.
– ¿Y qué malca es?
– Un Alfa.
– ¿Lomeo?
– ¡Lo meas y te doy una ostia!

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