Imperial Stormtroopers

Justo hoy hace dos años empezé a trabajar en el imperio del mal. Ni me había dado cuenta. Es increíble como pasa el tiempo.

He estado en dos grupos distintos, uno enorme y el otro muy pequeño. Uno de 5.000 personas, el otro de 30. He tenido, al menos nominalmente, 6 jefes, en orden creciente de calidad (hasta el último, donde se fastidió).  Y si las cosas no cambian, en una semana serán siete.

El primero, Ari, durante más o menos una mañana. Entonces, su mujer decidió tener un hijo y ya no me hizo mucho caso. Gente curiosa este Ari. Técnicamente muy bueno, escribe código hasta en el baño, pero ni te mira a la cara cuando te habla. Eso cuando te habla, claro. Con el segundo, Ken, estuve unos dos meses. Al pobre le cayó el muerto de enseñarme como se enchufa un ordenador, y la verdad que es mi culpa que no supiera preguntar las cosas que tenía que preguntar, lo que, como mi tercer jefe anticipaba, hacía que estuviera 10 horas en la oficina pasmado ante la pantalla con la seguridad de que en cualquier momento entraban para despedirme. Yo creo que a Ken no le faltaron ganas en alguna ocasión.

De ahí con Karen, con quien estuve, récord, casi un año. La verdad que no se puede hablar mal de ella, y de lo único de lo que se la puede tachar es de que, en realidad, no le apasiona la tecnología en la que trabaja (lo cual, bien mirado, es más una muestra de cordura que otra cosa). Todo lo contrario el siguiente jefe Nesho. El cliché es siempre decir, cuando uno se va, claro, que está muy contento de haber estado trabajando con gente muy lista. Con Nesho es totalmente cierto.

Y casi sin quererlo, pasé con Ricardo. Nuevo grupo, y mucha ilusión (parece mentira que esté diciendo esto…), trabajando en un proyecto donde todo el mundo le echa muchas ganas por sacarlo adelante. Aquí me quería quedar, cuando, resulta que cambian al vicepresidente del grupo, lo que hace que el general manager se vaya, pongan a un inútil en su lugar, que deshace el grupo, en esto sí que en un tiempo récord. De tal forma que a día de hoy, el mundo al revés, mi jefe es un Product Unit Manager y tengo a dos vendors bajo mí, y esté en realidad abrumado por la cantidad de cosas de las que tengo, o más bien tendría, que hacerme cargo. En cuestiones técnicas, está muy bien cuando uno es la referencia para un proyecto, o de un área, pero esa autoridad se tiene que ganar por poseer uno verdaderamente la experiencia necesaria, y así normalmente surge por sí sola, y no porque lo diga el título.

En el trabajo, aparte de que te paguen, creo que hay dos cosas importantes: la primera es la gente con la que trabajas, y la segunda pensaba que era un proyecto que ilusione, pero en realidad es la gente con la que trabajas. El plan ahora, intentar cambiarme a un grupo de web services. 2 años vuelan.

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